Thursday, January 29, 2015

INDECISION

Alguien dijo alguna vez que “indeciso es aquel que entre dos males los escoge a ambos”. Si hay algo que ha caracterizado el devenir de Colombia ha sido la indecisión. La historia de Colombia ha sido una senda tortuosa sin derrotero definido. El Siglo XIX, fue un período de la historia nacional absolutamente anodino durante el cual los gobiernos oscilaban entre el librecambismo y el proteccionismo, entre el centralismo y el federalismo, entre el clericalismo y el anticlericalismo, sin tomar posiciones definidas, ya que esto eran temas de discusiones chocolateras, en el fondo el País nada emprendió con seriedad y constancia. Se presentó el problema de Panamá y la indecisión llevo al gobernante de turno a la peor situación.
Con los dineros recibidos como indemnización por la pérdida de Panamá se iniciaron obras civiles en especial ferrocarriles, proyectos que siempre estuvieron marcados por la indecisión, por tanto fueron una serie de vías férreas truncas, un ferrocarril de Bogotá al Pacífico que no pasó de Ibagué, una línea férrea pomposamente denominada ferrocarril Tolima-Huila-Caquetá el cual solamente llegó a Neiva, una vía férrea a Bucaramanga que se interrumpió en Barbosa. Una línea férrea de Medellín a Puerto Berrio cuya vacilante construcción tomó más de sesenta años, otra de Bucaramanga a Puerto Wilches de dudosa rentabilidad. Un ferrocarril de Tumaco a un caserío insignificante llamado El Diviso, sin continuidad. Similarmente una vía de Cúcuta a Puerto Villamizar aspirando a llegar al lago de Maracaibo. Otra vía de mayor longitud y continuidad de Buenaventura a Cali y de allí a Popayán, Pereira, Armenia, Manizales y Medellín. Otras vías tales como Bogotá-Tunja-Sogamoso, Santa Marta-Fundación, Cartagena-Calamar, Barranquilla-Puerto Colombia, Ibague-Honda, Bogotá-Dorada, etc,. Todo esto constituyó un enredo de ramales férreos inconexos. Para vertebrar el sistema férreo se construyó el Ferrocarril del Atlántico, con la característica indecisión se hizo una vía de trocha angosta y especificaciones pobres. Después de inaugurado y un corto período de servicio, aproximadamente 30 años, el Ferrocarril del Atlántico suspendió servicios y fue prácticamente abandonado, en medio de vacilaciones acerca de darlo en concesión, rehabilitarlo, en resumen nada, indecisión. En los años sesenta, el Gobierno Nacional decidió prohibir la generación de energía eléctrica por parte de particulares, esta caprichosa resolución casi acaba con la industria de la Costa Atlántica, posteriormente el Gobierno se dedicó a promover la inversión privada en energía eléctrica. En los años sesenta establecieron control de cambios y una poderosa oficina de planeación nacional que controlaba hasta la instalación de una panadería o una fábrica de escobas en el territorio nacional. Estas medidas copiadas de los regímenes políticos de países de Europa Oriental tuvieron el mismo resultado que en Bulgaria o Rumania. Por tanto luego fueron suspendidas. Después de la Segunda Guerra Mundial hubo un impulso industrial, errado, pero por lo menos existió, Se creó Acerías Paz de Rio, un verdadero disparate empresarial, cuya protección contra toda competencia, causó el total estancamiento de la siderurgia en Colombia. La metalurgia colombiana se limita a fundir chatarra. El impulso industrial se estancó ante las indecisiones del gobierno y una torpe apertura sin contraprestación que casi acaba con las manufacturas de Colombia. Actualmente se está presentando una serie de quiebras y retiros de empresas manufactureras sin que le Gobierno se manifieste al respecto. En la década de los años 40 se creó la Flota Mercante Grancolombiana, en Compañía con Venezuela y Ecuador, en 1953, Venezuela vendió su participación, con lo cual Colombia quedo dueña del 90 % de la mencionada empresa naviera, durante los años 70 llego a tener en actividad más de 100 barcos, propios y alquilados. En los años 90 la empresa fue vendida sin pena ni gloria, finalizó la actividad naviera mercante del País.
La exploración y producción petrolera ha sido una actividad sujeta a continuos vaivenes en la legislación; cuando alguna empresa logra un éxito exploratorio, automáticamente el gobierno cambia las reglas de juego, endureciendo las múltiples exigencias, para luego, al presentarse un descenso en la producción volver a la política de puertas abiertas. Este tira y afloje lleva años, ya que Ecopetrol nunca ha tenido conocimiento real del potencial petrolero del país, todo ha sido malicia y adivinación. La minería no ha tenido mejor suerte, generalmente manejada por altos funcionarios sin conocimientos del tema, ha sido un campo de especulaciones periodísticas y alharaca ambientalista, en el cual las decisiones se toman sin criterio científico alguno y los proyectos naufragan en la indecisión.
El tema agrario ha sido otro campo de ensayos e indecisiones sin sentido alguno. Construyeron un embalse en la Guajira para irrigación al cual no le hicieron conducciones para llevar el agua a las zonas de cultivo, por lo cual se encuentra prácticamente abandonado. Armaron un proyecto agrícola de grandes dimensiones (naturalmente teórico) en la altillanura de la Orinoquia y cuando los empresarios empezaron a invertir y actuar, el Gobierno paralizó totalmente las inversiones y obras.
Francamente el Estado Colombiano funciona como ciertas marchas fúnebres en Nueva Orleáns un paso para delante y otro para atrás. ¡Bien venidos al pasado!


Jaime Galvis V. 

Wednesday, January 28, 2015

Atropellos

Señor Ministro de Minas y Energía
Doctor Tomás González Estrada

Señor Ministro, por medio de la presente comunicación quiero presentar una protesta por la forma como se pretende atropellar a numerosos solicitantes de licencias de exploración minera en las antiguas oficinas de Ingeominas..

La tramitación minera en el Ingeominas fue un verdadero maremágnum de corrupción, allí se escamoteaban los expedientes, se le cambiaban los números de radicación, las fechas y con una facilidad asombrosa las solicitudes cambiaban de titulares. Todo se movía aceitado por sobornos, por tanto, si se solicitaba una cesión de derechos, esto solamente hacia curso si había “amigos” por dentro o se hacían “contribuciones” por debajo de la mesa. Otro tanto sucedía para solicitar una suspensión de términos por problemas de orden público u otra impedimenta. Aún la simple consulta de expedientes estaba sujeta a los sobornos, porque eventualmente la documentación se hallaba en Medellín o Cali o se encontraba en la “oficina jurídica”. Todo ese entramado de corruptelas hizo que muchos solicitantes se desentendieran de las solicitudes, ya que hasta para renunciar un expediente se necesitaba someterse a las exigencias y atropellos de los funcionarios. La magnitud de la corrupción en Ingeominas es bien conocida.

Ahora, la Agencia Nacional de Mineria pretende cobrar cánones superficiales y otras exacciones en sumas exorbitantes a titulares de licencias que en general fueron víctimas de todas las trapacerías que ocurrieron en Ingeominas. Como le van a cobrar cánones a solicitantes que nunca pudieron saber el estado real de sus expedientes y que lógicamente jamás lograron ganarse un peso con el hallazgo minero denunciado. Esto es echar sal en la herida. ¿Que pasó con toda esa cáfila de funcionarios corruptos? Por lo menos debían cobrarles algún impuesto por todo ese dinero de los sobornos y chantajes.

Señor Ministro: Es aberrante que el ciudadano medio no merezca la más mínima consideración de parte del Estado.

Ateniéndome al derecho de petición solicito respuesta a esta comunicación.

Atte. Jaime Galvis Vergara
C.C. 17.053.070

Tuesday, January 20, 2015

Improvisación

En Colombia el nombramiento de ministros y otros altos funcionarios, generalmente no tiene nada que ver con la profesión ni la trayectoria de los candidatos, la selección parece realizarse por medio de una tómbola, funcionarios que desconocen un tema asumen tareas administrativas de actividades ajenas a su profesión, por tanto entran a aprender mandando y eso generalmente lleva a cometer disparates mayúsculos.

En la empresa privada en Colombia hay gentes de muy buena preparación profesional y también meritorios empresarios que a pesar de carecer de preparación académica crearon grandes emporios económicos con inteligencia y sentido común.

En el sector oficial, las cosas funcionan de una manera diferente, se nombra un alto funcionario para desempeñar una actividad que desconoce y se mantiene en el cargo un par de años sin alcanzar un cabal conocimiento de sus funciones. Los ejemplos son demasiado numerosos, además existen funcionarios toderos que saltan como los caballos del ajedrez para desempeñar funciones totalmente disímiles. Valga como ejemplo un ministro actualmente en funciones que ha desempeñado sucesivamente las carteras de Desarrollo, Transporte, Minas y Hacienda. ¿Estará enterado de los temas de dichos ministerios? Por lo menos fue conocido en el tema hidráulico. Un conocido banquero y abogado desempeñó las carteras de Minas, Hacienda y Agricultura; durante el ejercicio de este último ministerio se distinguió por declaraciones estrambóticas tales como afirmar que la minería estaba acabando con la agricultura de Colombia o que la represa de El Cercado en la Guajira era un elefante blanco. Francamente la coherencia en lo referente a los cargos que desempeñó no se nota. Actualmente el titular del Ministerio de Agricultura es un ilustre abogado y político del cual cabe preguntar si en su vida ha sembrado un repollo.  El actual Ministro de salud es un ingeniero civil. En el Ministerio del transporte la cartera la desempeña una abogada, más aun, en la alta cúpula del transporte, la cabeza visible es un personaje cuyo cargo solamente existe en Colombia, Vicepresidente de Obras Públicas, un abogado que antes fue Ministro de Hacienda y luego de Vivienda. Una entidad del Ministerio de transporte la ANI, la dirige otro abogado, solamente INVIAS es dirigido por un Ingeniero civil, único representante de esa profesión en toda la alta fronda burocrática de lo que antiguamente se conoció como Ministerio de Obras Públicas. Cabe agregar que esa cartera antes la dirigió una administradora de empresas. A toda esa cúpula burocrática le tomó cuatro años cambiarle el nombre a un plan de carreteras, el cual pasó de llamarse “Autopistas de la Montaña” a denominarse “Autopistas de la Prosperidad”. Naturalmente no se ha movido un buldozer en ese lapso.

El Ministerio de Minas y Energia y sus dependencias han sido una pista de baile para los personajes más disímiles. Dicha cartera ha sido desempeñada por abogados, periodistas, ingenieros civiles, un poeta y una juez de Medellín. Todo esto explica el curso errático que han tenido las actividades inherentes al subsuelo, sujetas a las genialidades de toda una serie de ministros transitorios. El primer ministro de minas que acompañó al actual mandatario dedicó todo su empeño en ahuyentar la inversión en minería y su sucesor creó un absoluto caos en los trámites para la actividad petrolera, paralizando durante meses la exploración de hidrocarburos. Las entidades adscritas al mencionado ministerio, no han tenido mejor suerte. En la presidencia de Ecopetrol han desfilado toda una serie de personajes cuya principal característica en común, con escasas excepciones, es el desconocimiento, del tema petrolero. Esa nutrida galería de directivos ha incluido abogados, químicos, ingenieros civiles, economistas, ganaderos, etc. La Agencia Nacional de Hidrocarburos, heredó esos atavismos burocráticos, por lo cual sus directores actúan más por instinto que por conocimiento. Se creó el Servicio Geológico Nacional y lo dirige un administrador de empresas.

En la cartera de relaciones exteriores la situación ha sido bastante similar a la de otros ministerios. Ha tenido una amplia variedad de ministros, en alguna ocasión ese cargo lo desempeñó un teniente coronel retirado. Actualmente el cargo de canciller lo desempeña una señora cuyo principal galardón académico lo constituye el estudio del idioma Francés en Paris. Su gestión ha sido tan poco coherente, que da la impresión que sus contactos y conversaciones con los países vecinos los ha llevado a cabo en Patois. Por tanto el único país vecino con el cual no hay malentendidos es Haití.

El inventario del absurdo burocrático en Colombia es inmenso, un ministro de hacienda cuya profesión es administrador de empresas casi acaba con la industria de Colombia. Una ministra del medio ambiente, de profesión geóloga propuso la deportación de todos los habitantes que se hallaran en áreas situadas por encima de 2900 metros de altura sobre el nivel del mar, con el fin de erradicar la minería y los cultivos de papa y cebolla. Esto basado en el concepto sofístico que sostiene que en los páramos se encuentra la reserva hídrica de Colombia.

Al analizar el cuadro de la administración pública, cabe recordar una magnífica película de Federico Fellini titulada “Ensayo de Orquesta”.

En conclusión, cabe hacer un paralelo entre Venezuela y Colombia, el primero de estos países se dedicó a desarrollar un proyecto de gobierno denominado “El Socialismo del Siglo XXI”, Colombia se ha encaminado a desarrollar otro esquema político que puede denominarse “El Anarquismo del Siglo XXI”, no es difícil augurar que los resultados van a ser los mismos.


Por Jaime Galvis Vergara, Geólogo.        

Monday, December 15, 2014

Proceso de Paz

Hay desastres periódicos que producen destrucción y dolor en los países, en Norteamérica son los tornados, en Japón y Chile los terremotos, en la India los monzones, en Africa tropical las epidemias, en Colombia son las conversaciones de paz. Cada vez que el mandatario de turno decide embarcarse en un proceso de paz, la administración pública se anarquiza, la inversión extranjera se espanta, la extorsión y otras actividades delictivas se multiplican, el Estado entra en un proceso de desconcierto y parálisis  inverosímiles, debido a los posibles cambios y traumatismos que va a traer la paz. La experiencia ha demostrado que esos procesos terminan en debacles tales como el episodio del Palacio de Justicia o la culminación del sainete del Caguan. El actual proceso de paz ha avanzado más que los anteriores, por lo tanto no solamente se ha presentado el caos y desgobierno internos, también se han afectado las relaciones exteriores, para satisfacer a la insurgencia, Colombia cambió sus alianzas, se alejó de Estados Unidos a pesar que este país le ayudó a recuperarse del anterior proceso de paz. Se estableció una alianza con Venezuela y demás países de Unasur. Esto ha llevado a que en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia se hayan convertido en mandaderos del gobierno de Venezuela. Además es una alianza en la cual los señores de Unasur apoyan abiertamente a Nicaragua en su pleito territorial contra Colombia. Son unos aliados tan desdeñosos que no asistieron a la posesión del actual mandatario, ni han invitado a Colombia a ser miembro del Alba.
Ante estos traumatismos periódicos que son los procesos de paz, cabe pensar en la posibilidad que el Estado Colombiano maneje el proceso de paz como una política de Estado y no como eventos periódicos manejados según la voluntad y vanidad del mandatario de turno. La solución sería crear una comisión de muy alto nivel que maneje el tema por encima de los intereses políticos y del orgullo personal de los mandatarios. Solamente así se emprendería un proceso serio y definido, con derroteros claros. Esto reemplazaría las caóticas conversaciones en las cuales cada presidente improvisa políticas y procedimientos. Nunca debe olvidarse que la subversión ha manejado el mismo discurso así sea errado y anacrónico, durante más de 50 años, mientras los mandatarios cambian continuamente de ideas y planteamientos.    
Hay un ejemplo muy interesante respecto al manejo de un tema fundamental por encima de los periódicos cambios de gobierno; Es el caso de la cancillería de Brasil, a lo largo del Siglo XIX y parte del Siglo XX, dicho superministerio actuó por encima de los gobernantes de turno con unos derroteros y políticas muy definidas. Su eficacia fue tan grande que Brasil conquistó la mitad del territorio de Suramérica sin disparar un tiro. Gran diferencia con gobiernos como los de Bolivia donde los caudillos bárbaros regalaban a pedazos el territorio nacional.
Solamente el manejo de altura, por encima de gobernantes e intereses políticos pueden tener algún resultado favorable, estos procesos episódicos solamente han llevado a montar comedias grotescas y a que los gobernantes se pongan en ridículo.

Jaime Galvis V.

Saturday, November 29, 2014

Petróleo en Colombia

La exploración del petróleo en Colombia siempre estuvo marcada por una característica: el caos. Las primeras compañías que prospectaron hidrocarburos, se mantuvieron como compartimentos estancos, prácticamente, cada una creóunas bases conceptuales en cuanto a estratigrafía, tectónica y otros aspectos en forma aislada. La compañía que hizo una labor exploratoria de campo más intensa, fue la Shell Oil Company.  A pesar de esto el conocimiento de geología de campo de Colombia fue limitado y fragmentario. Un ambiente geográfico difícil, amplias zonas selváticas y pantanosas, escasos afloramientos y la carencia de vías de comunicación fueron factores que obstaculizaron la prospección petrolera. Por otra parte la información geológica generada por el Gobierno no tenía conexión con la de las compañías. Se formó una nomenclatura estratigráfica y tectónica totalmente caótica. Una gran proliferación de nombres y una escasez de ideas. En 1951 se creó la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, esta entidad tomo el carácter de un cuasi ministerio, por lo cual sus presidentes generalmente surgieron de las altas esferas de la política, la industria y las finanzas. Solamente en contados periodos, los presidentes de Ecopetrol han sido personajes con alguna trayectoria en la industria petrolera. Por esto, ha sido frecuente que un presidente desconocedor del tema sea manejado por la tecnocracia interna de la empresa.
Un aspecto que incidió en forma definitiva en el desarrollo de Ecopetrol, fue el de los contratos de asociación. Se estableció quetoda compañía operadora que hiciera exploración en Colombia, obligatoriamente debía estar asociada con Ecopetrol. Esto influyó profundamente en el funcionamiento de la Empresa. Al tener participación económica en los hallazgos de otras compañías, la tarea exploratoria de Ecopetrol se redujo a hacer modelamientos geológicos imaginarios en base a información secundaria, sin hacer trabajos de campo. El trabajo consistió en usar alguna información de subsuelo, mezclada con información secundaria recibida de las compañías y elaborar esquemas geológicos imaginarios y frecuentemente disparatados. En informes estéticamente atractivos se presentaba una mezcolanza de procesos geológicos, geosinclinales, cabalgamientos, fallaslístricas , gigantescos deltas, estuarios, sabkhas, subducciones, cañones submarinos, etcétera, esto adobado con una nomenclatura estratigráfica totalmente caótica. Toda una mitología geológica que produjo resultados exploratorios mitológicos. No había necesidad alguna en producir hallazgos petroleros, ya que la compañía obtenía grandes ingresos a remolque delas compañías privadas asociadas. Los fracasos exploratorios de Ecopetrol son legendarios. Además, la Empresa Colombiana de Petróleos manejaba el otorgamiento de áreas de interés a las compañías privadas, algo que favoreció las corruptelas.
Luego se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos a la cual se le asignó la tarea de la adjudicación de áreas a las compañíaspetroleras, incluida Ecopetrol. Se acabaron los contratos de asociación. La Empresa Colombiana de Petróleos pasó a ser una compañía que debía depender económicamente de sus hallazgos (por lo menos teóricamente). Naturalmente la Vicepresidencia Ejecutiva de Exploración y Producción se encontró en una situación bien difícil, no había (ni hay) un modelamiento claro de ninguna cuenca petrolera. Una cuestión era producir información vistosa e imaginaria y otra tener certezas sobre las posibles estructuras petrolíferas. Al estar recostados en la actividad de las compañías privadas, nunca hubo la necesidad de tener razón. Ecopetrol continuó recibiendo los campos petroleros que revierten a la Nación, con lo cual ha acaparado enormes extensiones donde no realiza labor alguna.
La Agencia Nacional de Hidrocarburos, nació con algunas dolencias hereditarias, la misma confusión conceptual de Ecopetrol, un manejo caótico de la información (la cual con frecuencia se pierde) y una serie de exigencias y requisitos exagerados a las compañías privadas. La desorientación es tan grande, que algún alto funcionario de la Agencia decidió promover en forma prioritaria la exploración en la vertiente del Pacífico, invirtiendo en investigaciones para atraer compañías a esa región. Esa zona es corteza oceánica y ese no es un ambiente geológico para prospectar hidrocarburos, las compañías lo saben y el resultado de las “rondas” lo demuestra. En Colombia hay una extensa faja de hidrocarburos pesados, la cual puede ser igual o mayor que la faja del Orinoco en Venezuela, esto no ha despertado interés en la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Las dimensiones de dicho cinturón se desconocen.
Por otra parte la ANH implantó el sistema de subastas periódicas o “rondas”, para la adjudicación de áreas exploratorias. Esto no ha dado los mejores resultados, cabe anotar que cuando el petróleo llegó a sus máximas cotizaciones, esto no coincidió con las fechas de las “rondas” y la mayor parte de las áreas prospectivas no estaban adjudicadas o se hallaban “reservadas” por la ANH. Además los solicitantes deben limitarse a las áreas que la ANH ofrece, por tanto se está limitando la posibilidad de explorar otras zonas, aplicando ideas nuevas.
La estricta limitación de la información del subsuelo a los linderos de cada área adjudicada, por parte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, no permite desarrollar conceptos de geología regional, indispensables en la modelación de estructuras petrolíferas.
Los hidrocarburos son actualmente la base de la economía de Colombia, pero el manejo gubernamental del tema es en extremo rudimentario. Se podría comparar con la época en que el café fue la base de la economía nacional. ¡Qué tal que los encargados del tema en el alto Gobierno hubieran confundidolos cafetos con las matas de plátano! 
Por Jaime Galvis V.- Geólogo

Monday, October 20, 2014

Las Negociaciones de Uribe

No hay que ser escéptico sobre lo que está pasando en La Habana para entender las medidas desesperadas que ha tomado Santos, en el intento de vencer la profunda desconfianza de los colombianos en ese proceso. 
La primera medida fue hacer públicas esas 60 páginas llenas de lugares comunes, compromisos multimillonarios y peligrosos silencios, que si algo tienen de inocentes es porque en Colombia la ley es letra muerta. Sin embargo, lo que hay ya en esos documentos es suficiente para tirar al país por el despeñadero, pero como en nuestro medio todo es difícil de materializar es probable que nada se cumpla, aunque el peligro es latente. 
La otra medida desesperada fue la de fletar una columna de Daniel Coronell en la revista Semana, quien más que un periodista es un contratista del Estado al que el gobierno de Santos favoreció —junto a Yamid Amat y Jorge Barón— con una extensión de la concesión del Canal Uno. Así que, amor con amor se paga. Y no es una especulación: la columnista de The Wall Street Journal, Mary Anastasia O’Grady, le informó al expresidente Uribe que esperó sin éxito por más de cinco días que Santos le contestara varias preguntas hasta que el domingo 5 de octubre, en la noche, la remitieron a la columna en la que Coronell señala que Uribe intentó negociar con las Farc. 
En efecto, Álvaro Uribe siempre intentó negociar con las guerrillas, y a menudo repetía que si las Farc querían, les firmaba la paz “en cinco minutos”. Pero, como es obvio, no una paz en los términos claudicantes de Santos sino una en la que se acordaran los detalles solo de la desmovilización y la reinserción, con la generosidad que los colombianos hemos tenido con otras facciones de criminales, pero sin atropellar los criterios de verdad, justicia y reparación. Una negociación con base en unos inamovibles claramente establecidos y en el marco de la Ley de Justicia y Paz, aplicada a los paramilitares. Un acuerdo sin concesiones desmedidas, como ahora, para los terroristas. 
Ante las dudas —hay que repetirlo—, no solo de la comunidad nacional sino de la internacional, lo que el 'Juampa' ha pretendido es hacerles creer a los incautos que Uribe intentó una negociación tan laxa como la suya, y hasta peor. Un engaño cuyo fin es el de disipar la sensación de que el país se le está entregando al castrochavismo. Santos hasta se atrevió a decirle a O’Grady que todo ha sido igual a excepción de un detalle: “La única diferencia es que mi predecesor falló y yo, hasta el momento, he tenido éxito” (The Wall Street Journal, 06/10/2014). No obstante, la experimentada periodista hace notar que “Las Farc ven una diferencia”. Y agrega: “En septiembre escribieron en su sitio web que negocian con el gobierno de Santos porque este reconoce la violencia como un «conflicto armado» (esto, por supuesto les da estatus beligerante), mientras que Uribe siempre ha insistido en que no son más que terroristas”. 
No está muy claro, por cierto, a qué se refiere Santos cuando afirma que “hasta el momento” ha “tenido éxito”. La verdad, como lo comprobamos los colombianos a diario, es que la ‘guerra’ de Uribe nos trajo la paz, y la ‘paz’ de Santos nos devolvió a la guerra. El miedo retornó a los cuatro puntos cardinales del país y reina una gran incertidumbre. Muchos lo admiten sin reservas aunque muchos otros —los gremios y el sector empresarial— callan para evitar retaliaciones de un Gobierno revanchista y solapado. 
El argumento de que Uribe es inconsecuente y hasta hipócrita por oponerse a unos diálogos que supuestamente también buscó, constituye un burdo intento de demostrar que cualquier tipo de negociación es igual; se oculta que el meollo del asunto no está en el hecho de negociar sino en el cómo y en el qué. Verdadera incoherencia es pasar de criticar a Uribe por ‘guerrerista’ a reprocharle ahora el que hubiera estado abierto a un diálogo; aunque, de hecho, su consigna nunca fue la de tierra arrasada, hubo mano tendida para los que se desmovilizaron voluntariamente. 
Si de 2002 a 2013 se desmovilizaron 27.000 guerrilleros (según estadísticas del Ministerio de Defensa), ¿por qué echar a suertes el país por 8.000 que faltan? 

Por SAÚL HERNÁNDEZ BOLÍVAR



Publicado en Columnistas Nacionales 

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Exploración Minera

La exploración en búsqueda de minerales es una antigua y noble actividad, que llevó al hombre hasta los confines de los continentes. Ese emprendimiento llevó a miles de hombres a internarse en montañas, selvas, desiertos, estepas y tundras, en epopeyas que costaron muchas vidas.
La prospección minera elemental permitió la expansión de países que fomentaron esa actividad, esto sucedió en Norteamérica donde los países anglosajones se expandieron hacia el Oeste de dicho continente, otro tanto ocurrió en el Brasil, donde los garimpeiros ocuparon gradualmente media Surámerica, algo similar tuvo lugar en Siberia, los buscadores de oro y piedras preciosas expandieron el Imperio Ruso.  Los desiertos australianos fueron recorridos por miles de exploradores que descubrieron las inmensas reservas minerales de ese país.
 En la América de habla hispana la situación fue completamente diferente, la minería de México y los países andinos se limitó a explotar los yacimientos conocidos desde la conquista o antes. La vida colonial se limitó a una rutina burocrática y parroquial en la cual, las iniciativas estaban prácticamente vetadas.  Esta mentalidad continuó imponiéndose después de la independencia, mientras los garimpeiros del Brasil ocuparon medio continente y los pioneros angloparlantes en Norteamérica se expandieron por la mayor parte del territorio de México, las naciones de Hispanoamérica se sumergieron en un enredo de leyes y decretos expedidos por una burocracia mezquina y paralizante.  Hispanoamérica se encogió y fragmentó.
En Colombia hubo un corto episodio de pionerismo en el Siglo XIX en Antioquia. Una legislación minera sencilla y abierta, permitió un auge local de la explotación de metales preciosos. En medio de la modorra de la Colombia feudal de esa época, en Antioquia se formó una clase media y se iniciaron los primeros ensayos de industrialización. Posteriormente, la burocratización asfixió la exploración. Hubo ensayos desastrosos de actividad minera estatizada; como el caso de la explotación de esmeraldas. Al crear un monopolio oficial por medio del Banco de la República, el minero artesanal quedó fuera de la ley y con esto se formó una de las mafias más tenebrosas que se han presentado en Colombia.
La exploración se ha visto sepultada bajo una avalancha de trámites, papeleos, reglamentaciones absurdas y francos abusos burocráticos. Esa noble y viril tarea del pionero que buscaba metales preciosos, minerales diversos y plantas exóticas carece de sentido, cuando para que le reconozcan los derechos de sus hallazgos, debe presentar capacidad económica ¿Acaso no se dan cuenta que el prospector minero es una persona pobre que busca mejorar su situación económica explorando? Nuestros sapientes legisladores no pueden entender que la minería de oro de Antioquia favoreció la movilidad social y que esta actividad es una válvula de alivio de tensiones sociales. El hombre emprendedor y pobre perdió esa posibilidad, por lo cual no es extraño que en Colombia hayan proliferado las actividades delictivas. Quien pudiera estar buscando minerales ahora tiene que dedicarse al narcotráfico, al contrabando o  la subversión. Cuantos colombianos se hallan subsistiendo en las ciudades  con la venta de chucherías, la mendicidad, el atraco y el crimen callejero, mientras más de medio País es territorio vedado para cualquier clase de iniciativa. Más grave aún es la satanización de la actividad minera, al crearse toda una serie de tabúes ecológicos, raciales etcétera, la explotación minera la volvieron una actividad delictiva casi equiparable al narcotráfico. La gran y mediana minería de metales preciosos podrían aliviar la crisis fiscal y la pequeña minería sería la redención económica para miles de familias. Pero unas políticas gubernamentales torpes y restrictivas están llevado la extracción del oro por el triste camino que transitó la minería de las esmeraldas.   
Toda esa maraña de leyes absurdas, también ha llevado a la ilegalidad la recolección y transporte de material vegetal; si en esta época se explotaran plantas tales como la quina, esta actividad sería un delito. La actitud inquisitorial ha llegado tan lejos que hay grupos ambientalistas que pretenden que el cultivo de arroz en Casanare de estar sujeto a permiso ecológico.


 Jaime Galvis V.

Sunday, February 16, 2014

Mineria en los Santanderes


por Jaime Galvis Vergara
Los departamentos de Santander y Norte de Santander son en su mayor parte territorios montañosos, no aptos para la agricultura mecanizada. Las planicies son reducidas y de suelos poco fértiles, ácidos y con alto contenido de aluminio. La agricultura de las áreas montañosas, donde se encuentra la mayor parte de la población rural, es rudimentaria, muy precaria y ha sido un generador de intensos procesos erosivos. Las mejores perspectivas económicas para estos departamentos se presentan en el subsuelo y los derivados industriales que se generen en la minería y los hidrocarburos. Durante varias décadas los Santanderes fueron los principales productores de hidrocarburos en Colombia, por lo cual se creó la refinería de Barrancabermeja junto con algunas plantas menores de petroquímica tales como Ferticol; en Tibú existió una pequeña refinería. La producción de hidrocarburos decayó en ambos departamentos, en especial en Norte de Santander. Al mismo tiempo las antiguas zonas petroleras del Magdalena medio y el Catatumbo cayeron en una espiral de violencia.
Si se analiza la estructura geológica de los Santanderes y en especial el denominado Macizo de Santander, territorio compartido  por ambos departamentos y las amplias zonas sedimentarias que lo rodean, se puede ver un amplio abanico de posibilidades mineras.
El primer centro de población en los Santanderes, fue Pamplona y se fundó en 1549 en el centro del Macizo de Santander, se erigió como un centro de actividad minera de metales preciosos.
El Macizo de Santander es un complejo geológico excepcional en varios aspectos. Comprende la mayor exposición de rocas del Precámbrico en la Cordillera Oriental, presenta una actividad magmática intensa y variada, esto ha producido manifestaciones minerales variadas y complejas. Allí se presentan las únicas mineralizaciones de oro y plata de interés económico de la Cordillera Oriental. Las principales ocurrencias de pegmatitas (rocas ígneas silíceas potencialmente productoras de metales tales como estaño, litio, berilo, wolframio, etc.) en Colombia se encuentran en el Macizo de Santander. Las primeras manifestaciones de minerales radioactivos descubiertas en Colombia, se hallaron en la región de California. Una gran caldera volcánica en la localidad antes mencionada presenta, además de los conocidos depósitos de oro y plata, manifestaciones de cobre, zinc, plomo, antimonio etc., es un complejo polimetálico en el cual ha habido hasta pequeñas explotaciones de manganeso volcanogénico.  Esta clase de mineralizaciones se encuentran en menor escala en otras localidades del Macizo de Santander, tales como Vetas, Cachirí, Cucutilla, Silos, Tona, Cachira, Cácota, etc., no hay estudios concluyentes respecto a las localidades mencionadas.
Un aspecto muy importante en el Macizo de Santander es el de las pegmatitas, de las cuales numerosas manifestaciones. Este tipo de mineralización produce varios minerales de uso industrial, además es la fuente de algunos elementos químicos poco comunes de gran interés en la electrónica moderna. Hay pegmatitas en las localidades de Bochalema, Cucutilla, San José de La Montaña, Durania, Chitagá, Toledo, Labateca, Abrego, Tona y Umpalá. En algunas de esas localidades se han explotado feldespatos y micas para usos industriales. Las pegmatitas presentan además perspectivas para la localización de  metales tales como estaño, berilio, litio, tantalio, niobio, wolframio, rubidio, cesio, tierras raras y en algunas localidades minerales radioactivos.
Fuera del Macizo de Santander, los dos departamentos en mención presentan una génesis mineral amplia con buenas realidades y posibilidades económicas. En los extensos depósitos sedimentarios y las fajas de actividad magmática diferentes a las del Macizo se encuentran recursos minerales muy importantes.
En primer lugar cabe hacer referencia a las rocas sedimentarias.   En Santander se encuentran enormes reservas de calizas, posiblemente las más grandes del País, se presenta una gran faja entre el río Suárez y el piedemonte de valle del Magdalena, desde la población de Florián hasta San Vicente de Chucurí, un segundo cinturón se extiende desde el municipio de Puente Nacional hasta la Mesa de Los Santos. Además se encuentran espesos niveles de calizas en la cuenca del río Fonce, en la provincia de García Rovira y al Norte de Bucaramanga. En Norte de Santander se presenta una faja de calizas de gran espesor al Occidente del río Catatumbo desde el caserío de Las Mercedes hasta el río De Oro en la frontera con Venezuela. Hay un cinturón discontinuo que se extiende desde la población de Arboledas hasta la localidad de La Ye al Oriente de Sardinata. Se encuentra una faja discontinua de menor longitud, paralela al río Tachira entre la población de Ragonvalia y proximidades de Villa del Rosario. Además hay techos calcáreos aislados en la provincia de Ocaña en localidades tales como Mesarrica, Paramillo y en la serranía que divide aguas entre los ríos Sardinata y Tarra al Occidente de Villacaro.              
En segundo lugar pueden mencionarse los carbones, de los cuales hay mayores reservas en Norte de Santander, en este departamento se encuentran carbones en la cuenca hidrográfica del río Catatumbo en dos ambientes geológicos muy diferentes: uno en las vertientes de los ríos Pamplonita, Tachira y Zulia, carbones parcialmente coquizables en mantos de buena continuidad y espesores modestos; el otro ambiente geológico se halla en la cuenca del bajo Catatumbo, al occidente de la población de la Gabarra, allí hay una secuencia de carbones muy afines a los que se explotan en la Jagua de Ibirico, presentan buenos espesores y posiciones estructurales favorables para explotaciones a cielo abierto en áreas amplias. En Norte de Santander hay una tercera zona con reservas de carbón en la región del alto Arauca, principalmente en el municipio de Toledo, estos son los carbones de mejor calidad para coquización en el departamento.
Las perspectivas en Santander son más reducidas y las reservas menos conocidas. Los principales mantos de carbón en Santander se encuentran a lo largo de un cinturón que se extiende desde el río Minero en el límite con Boyacá hasta el río Sogamoso, presentan amplia variación en calidad desde antracitas y hullas coquizables hasta lignitos. Los espesores también presentan grandes variaciones, desde mantos de 5 metros, hasta cintas de escasos centímetros. No hay extensiones que permitan explotación a cielo abierto. Además del cinturón mencionado Hay manifestacione de carbón de menores dimensiones en la provincia de García Rovira, en las localidades de Molagavita y El Cerrito.
Otros minerales de interés que se presentan en las secuencias sedimentarias de los Santanderes son los fosfatos. En Norte de Santander los fosfatos se presentan en las secuencias sedimentarias del Cretáceo, asociados a las calizas superiores de ese período geológico se presentan en  Sardinata (donde se explotan), Gramalote, Salazar, Lourdes, Arboledas, en general con tenores de P2O5 mayores de 20 %. Hay una extensa faja de fosfatos paralela al río Catatumbo, del caserío de Orú hacia el Norte donde se presentan espesores superiores a 3 metros. En Santander hay dos cinturones de roca fosfórica, uno al Occidente de la serranía de Los Cobardes con amplios afloramientos en San Vicente de Chucurí y la localidad de La Azufrada al Occidente de Bucaramanga. Otro cinturón, poco conocido, infrayace a la secuencia estratigráfica que contiene los carbones entre los ríos Minero Y Sogamoso. En general los tenores de P2O5 son superiores a 20 %.
En las rocas sedimentarias de Santander se presentan los mayores yacimientos de yeso de Colombia en los municipios de Los Santos, Zapatoca y Villanueva.
Adicionalmente a los minerales enunciados, en la base de la secuencia de rocas sedimentarias de los Santanderes hay minerales tales como barita y fluorita los cuales han sido explotados en forma artesanal.
La actividad magmática no relacionada directamente con el Macizo de Santander, también produjo algunos depósitos minerales interesantes tales como el skarn (mineralización polimetálica) de las cabeceras del caño Castillo en el bajo Catatumbo, los depósitos de caolín de la región de Oiba y Confines, producto de la meteorización de una cúpula riolítica, las arcillass de la provincia de Ocaña desarrollados a partir de cenizas volcánicas. Las arcillas de la región de Cúcuta de excelente calidad se encuentran en depósitos de cenizas y brechas volcánicas provenientes de focos efusivos en el Táchira (Venezuela). La actividad magmática también fue el origen de arenas silíceas de alta pureza en la región de Sabana de Torres y La Gómez al Noroeste de Bucaramanga, las cuales son producto de la meteorización de una roca ígnea altamente silícea.
Hay amplias áreas de los Santanderes inexploradas o poco conocidas en las cuales hay posibilidades metalogénicas, tales como las cuencas de los ríos De Oro, Tarra y Catatumbo y la región del Sarare en  Norte de Santander y la Serranía de Los Cobardes en Santander en la cual se han hallado los mejores indicios de minerales radioactivos de Colombia. Desafortunadamente la costumbre de crear parques nacionales y reservas sin estudio geológico ha llevado a congelar en forma absurda, riquezas minerales necesarias para el desarrollo de los departamentos en mención.             
La industrialización de los Santanderes requiere materias primas de origen mineral. Actualmente, las principales industrias de Norte de Santander, tales como la cerámica, con una empresa de gran tamaño y otras menores, el cemento del cual hay una factoría, el concreto y la coquización de carbón elaboran productos de la minería. En una economía tan frágil como la de Norte de Santander, cuya principal actividad productiva es el comercio fronterizo, actualmente semiparalizado y con perspectivas de empeorar; la minería e industrias conexas constituyen una posibilidad muy interesante, producción de cales y cementos en instalaciones adicionales a las existentes; producción de fertilizantes fosfatados; explotación de las reservas carboníferas de La Gabarra, aumento y tecnificación de la producción de coque y posibilidades de instalar una planta carboquímica. Diversificación de la industria cerámica, para producir loza, porcelana sanitaria, etc., en Cúcuta y la región de Ocaña. Estudio del skarn del Catatumbo, con el fin de conocer la paragénesis mineral y si hay reservas para una planta metalúrgica por lo menos primaria. Fomento a la explotación de micas, feldespatos y mármoles lo cual puede dar un alivio económico a poblaciones paupérrimas de la Cordillera. Fomentar la producción de fluorita (mineral indispensable en labores de fundición) y barita, en la provincia de Ocaña.    
En Santander, las industrias existentes que elaboran materias primas de origen mineral son muy pocas. Una fábrica de cemento semiparalizada en Bucaramanga y otra en San Gil. Producción artesanal de cales. Industria cerámica poco desarrollada, en general en unidades semi-artesanales. Un aspecto generalmente ignorado, es la importancia de la joyería en Bucaramanga, esta actividad económica es uno de los grandes generadores de empleo en dicha ciudad. La orfebrería ha tenido una fuente de suministro en el distrito minero de California y Vetas, lo cual nunca han tenido en cuenta quienes quieren liquidar la actividad minera en la región.
Para la economía de Santander sería de gran importancia incrementar la industria del cemento, el departamento cuenta con inmensas reservas de caliza y las únicas minas de yeso de verdadera importancia en Colombia. La producción de cal para diversos usos debería tener gran importancia, basta anotar que las cales que consumen los cultivos de palma africana en Santander proceden de otros departamento. Las reservas de yeso pueden dar lugar a la producción de dry wall industria ampliamente conocida y desarrollada en el Mundo. Los depósitos de arenas silíceas de Sabana de Torres pueden dar lugar a industrias del vidrio. Los caolines de Oiba y Confines constituyen una magnífica materia prima para cerámica y aún porcelana, además de otros usos del caolín tales como la producción de papel, pinturas, filtros y usos medicinales. En Santander hay carbones coquizables que pueden procesarse en el departamento, como lo hacen en Norte de Santander y Boyacá. Los fosfatos de Santander presentan buenas posibilidades, solamente se conocen muy superficialmente.    
Los yacimientos auríferos de California y Vetas presentan otros metales, tales como cobre, zinc, plomo, antimonio, los cuales podrían tener un procesamiento metalúrgico.
En conclusión, la actividad minera puede ser el motor industrial de los santanderes, si se incentiva la exploración y cesa la satanización de esta actividad. Para esto se necesita el suficiente sentido común para pensar que no se pueden estar congelando los territorios sin conocer su potencial minero. Aldeas paupérrimas enclavadas en las montañas tales como Cucutilla, Charta, Bucarasica, Confines, Silos, Mutiscua, Cácota, El Cerrito, Hacarí, Onzaga, Bábega, Santa Elena del Opón, Cáchira, El Encino, y muchos otros, pudieran tener un paliativo de su miseria en actividades mineras, si se examinan concienzudamente y cesa esa absurda campaña mediática contra esas actividades. El verdadero daño ecológico en los Santanderes lo produce esa agricultura de montaña, en altas pendientes, la cual solo produce erosión y miseria.


              

El desdén por la región Caribe

por Jaime Galvis Vergara
Tradicionalmente el Gobierno Central de Colombia ha menospreciado la región Caribe y sus habitantes, esto constituye casi una tradición. Históricamente se pueden enumerar muchos síntomas de este olvido sistemático. Solamente hasta la década de los cincuenta se hicieron trochas carreteables a la Costa Atlántica; caminos de herradura amplios para que pudieran transitar vehículos. Al final de dicha década se emprendió la construcción del denominado ferrocarril del Magdalena, una obra hecha con mezquindad  en la cual se omitió comunicar las dos principales ciudades de la Costa, Barranquilla y Cartagena. El propósito de dicho ferrocarril fue facilitar el transporte de carga de importación para la Capital y algunos centros urbanos del Interior del País, por tanto el pequeño puerto de Santa Marta bastaba. Para los sucesivos gobiernos el único interés en la Costa radicaba en sus playas turísticas.
En la época del Frente Nacional la discriminación regional fue especialmente notoria, “Planeacion Nacional” impidió la creación de una planta siderúrgica integrada en Barranquilla.  Se construyó ¡por fin! Un puente sobre el río Magdalena, una obra de dimensiones mezquinas, que por su altura impidió la navegación aguas arriba. Se creó un parque nacional en la isla de Salamanca, el cual impedía los desarrollos portuarios en al margen oriental del río Magdalena ante la alharaca ambientalista. En resumen se estableció un cerco con el fin de asfixiar a la ciudad de Barranquilla y sus posibilidades portuarias.
Adicionalmente el Gobierno decidió nacionalizar la energía eléctrica, estableciendo que la generación y venta de energía sería un monopolio del Estado. Por tanto la Compañía Colombiana de Electricidad cuyas plantas abastecían a la región Caribe fue nacionalizada; El Gobierno no dispuso de fondos para los urgentes ensanches que el sistema requería, por tanto vinieron los racionamientos, este fue un traumatismo tan grave para la industria costeña que estancó la actividad manufacturera por muchos años.
Otro de los grandes frenos que el Gobierno de Colombia le puso al desarrollo del Litoral Caribe fue la creación de Colpuertos, un paquidermo burocrático por medio del cual se administraban los puertos desde Bogotá, hasta la reparación de una grúa debían hacerla técnicos enviados desde la Capital. Colpuertos logró que las operaciones portuarias de Colombia fueran de las más costosas del Mundo.
La principal área agroindustrial en la región, la zona bananera de Santa Marta fue abandonada e invadida por rastrojos.
Con todos los problemas mencionados además de pésimas vías de comunicación, la Costa Atlántica sobrevivió al Frente Nacional. Pero la actitud de desdén persistió, disminuyó el bloqueo del desarrollo Caribe pero las actitudes hostiles no desaparecen. La instalación de una planta automotriz de camperos en Barranquilla fue impedida desde el alto gobierno. Un gran proyecto siderúrgico de las firmas Vale del Brasil y Acesco de Colombia fue olímpicamente ignorado por el alto Gobierno, el gas natural que se requería para la reducción del mineral de hierro, actualmente se exporta a Venezuela. La parte peninsular de la Guajira fue declarada resguardo indígena Wayu y la salina de Manaure entregada a los indígenas. Por tanto está prácticamente vetado el establecimiento de otras explotaciones salinas, además, la que entregaron a los wayu amenaza ruina. El Gobierno se ha propuesto que en la Guajira peninsular impere solamente el contrabando. La gerencia de Cerromatoso fue trasladada a Bogotá. Monómeros, empresa líder en Barranquilla fue vendida irresponsablemente, convirtiéndola en un triste apéndice del caos venezolano.
Por último empezaron a aparecer augurios del regreso a las políticas del Frente Nacional. A finales del año 2010 ocurrieron inundaciones catastróficas en los departamentos de Bolívar y Atlántico, el Gobierno Nacional, por boca del Presidente se limitó a anunciarle a los damnificados que les había llegado la Bendición Papal. Pero ayuda material ninguna, los habitantes de esa región pasaron más de dos años con sus casas y tierras de cultivo anegadas sin que se presentara solución alguna. Ni la bendición del papa se repitió. Ante la espantosa miseria de los municipios de la margen oriental del rio Magdalena el gobernador del departamento del Magdalena decidió reconstruir una antigua vía hoy desaparecida abriendo una licitación, la cual desencadenó toda una tormenta mediática en contra en la Capital del País, los ambientalistas rasgaron sus vestiduras, los tinterillos le encontraron no sé cuantos vicios de “forma” e ilegalidades, las asustadurías se alborotaron y en resumen el proyecto parece cancelado. Algo bien triste, ya que poblaciones tales como Sitionuevo, Remolino, Guáimaro, Salamina, El Piñón, Cerro de San Antonio, Pedraza, Heredia y Tenerife son aldeas paupérrimas donde las aguas negras fluyen por las calles y las viviendas son chozas sin servicios. Las condiciones de vida allí son comparables a las zonas más pobres del Chocó. En el pomposo Ministerio del Transporte poco les importa la miseria de esa región.
Curiosamente, en el desdén por la región Caribe coinciden el Gobierno y demagogos de la Izquierda festiva, algún parlamentario insidioso “descubrió” un proyecto agroindustrial que se adelanta en Pivijay con apoyo de capitales brasileños e israelíes, inmediatamente empezó a satanizarlo diciendo que se trata de una apropiación indebida de baldios. Es el único proyecto agroindustrial de relieve en la zona y puede ser una redención económica para la región, pero ahí está el propósito de sabotearlo. Afortunadamente parece que el marxista de pacotilla no sabe que hay un proyecto de silvicultura en la cola de la ciénaga de Zapayán, el cual recibe apoyo económico de una empresa alemana productora de artículos de oficina, por que inmediatamente puede aparecer denunciando el imperialismo alemán.
Las relaciones de funcionarios del alto Gobierno con los problemas de La Costa, toman a veces un carácter pintoresco, casi estúpido, un ministro de agricultura recientemente afirmó que la represa de El Cercado en la Guajira era “un elefante blanco”, así se refirió a la única obra de almacenamiento de aguas e irrigación, que se ha construido en la región más seca de Colombia. Necesidades manifiestas tales como un nuevo puente con gálibo alto en Barranquilla, permanecen en el terreno de los anuncios. Lo único que realmente interesa a los funcionarios del Gobierno Central es la limpieza de las playas en Santa Marta y Cartagena para sus vacaciones, que la población viva entre el barro en la depresión de Mompox o en el bajo Sinú carece de importancia.
Por último cabe hacer mención a la bofetada que recibió la Costa Atlántica, en lo referente a las próximas elecciones presidenciales. Para dichos comicios se presentó la candidatura del doctor Eduardo Verano de la Rosa, con la bandera de la regionalización del País ante el asfixiante centralismo que está operando. En unas elecciones anteriores esta propuesta anti-centralista del doctor Verano recibió en la Costa aproximadamente 3 millones de votos. En esta ocasión el candidato mencionado reunió las firmas de respaldo para su aspiración pero el Concejo Electoral no las aceptó. No hay una explicación pública de porqué fue tomada esa actitud. ¿Hay juego limpio ahí? ¿Los señores del Concejo Electoral consideran que los ciudadanos del litoral Caribe son menores de edad? Todo parece indicar que hay una actitud excluyente carente de ética.


Wednesday, October 09, 2013

Un Estado Paralítico

por Jaime Galvis Vergara
El Estado Colombiano no se distingue por su dinamismo. Desde antes de constituirse como tal, en la época colonial fue un territorio donde la vida transcurría sin sobresaltos, una población que vegetaba en aldeas de las montañas, sin mayores cambios. Las generaciones se sucedían en los mismos parajes sin viajar, reducidas a la rutina de trabajo e iglesia. La Independencia trajo pocos cambios en la vida lugareña, los más notorios fueron una serie de conflictos y guerras civiles. El Siglo XIX en Colombia se distinguió por una abulia absoluta, quizás la única iniciativa interesante fue la de un empresario alemán para la navegación regular del río Magdalena. La actividad central de los gobiernos fue la política y la creación de sinecuras, hubo verdaderas cascadas de decretos y leyes inútiles, para estorbar y coaccionar toda actividad constructiva, debido a esto, el inicio de los ferrocarriles tuvo un desarrollo en extremo lento e incoherente, cabe anotar que varias líneas férreas duraron más tiempo en construcción, que en funcionamiento. El desarrollo manufacturero fue artesanal y mínimo tanto que los artículos metálicos importados se consideraban tesoros, los machetes y los azadones figuraban en los testamentos. Los caminos de herradura coloniales fueron en su mayor parte abandonados. La mayor parte de la población permaneció aferrada a las cordilleras porque en las tierras bajas las enfermedades tropicales no permitían el poblamiento y la desidia oficial no realizó labores de saneamiento. Todavía en la mitad del Siglo XX la fiebre amarilla imperaba en grandes extensiones del País. El bocio era endémico ya que un monopolio oficial vendía sal sin yodo.

En medio del estancamiento hubo dos aspectos que presentaron una gran expansión, por una parte la expedición de leyes, decretos, reglamentos, proclamas, reformas administrativas, “instituciones”, tribunales, comités etc., pero realizaciones pocas o nada. La otra expansión fue demográfica, una población enferma de bocio, raquitismo, viruela, lepra, tuberculosis, paludismo y mil endemias más, resultó muy prolífica.

Llegó la mitad del Siglo XX y Colombia carecía de carreteras a las costas, las vías se construían a un ritmo desesperantemente lento porque los vericuetos burocráticos impedían la aceleración de los proyectos. El sector eléctrico tuvo serio estancamiento porque nuestros “estadistas” decidieron que solamente el Estado podía construir plantas generadoras. La actividad minera fue sometida a tal cantidad de trámites absurdos que el impulso que tuvo la minería antioqueña en el Siglo XIX se apagó. Todas las trabas y reglamentos que se le ocurrieron a cada burócrata ignorante se volvieron leyes. El control de cambios y Planeación Nacional se convirtieron en obstáculos para el ejercicio de la libre empresa, fueron el instrumento de favoritismos y de antipatías regionales que originaron distorsiones absurdas en la economía.

A toda esa serie de disparates, se agregó algo que el País no estaba pidiendo, toda una imposición, la Constitución de 1991. Se inventó un clamor nacional, el cual solamente existió en los medios de comunicación, para reemplazar la Constitución de 1886, la cual tenía una virtud, era un texto corto y conciso. La nueva constitución, en cuya redacción hubo notable improvisación, es un texto farragoso y casuista, el cual en lugar de procurar agilizar el funcionamiento del Estado, lo hizo más lento y complicado. Un documento con 380 artículos por los cuales se pretende reglamentar todos los aspectos de la vida ciudadana, es algo totalmente inapropiado para el Mundo cambiante del Siglo XXI.

La Constitución de 1991 creó un poder judicial desmesurado y omnipotente sin tener en cuenta que desde hace décadas la justicia ha sido infiltrada por el extremismo izquierdista. A la Corte Suprema de Justicia y al Consejo de Estado, le agregaron el Consejo Superior de la Judicatura y la Corte Constitucional, con esto el País tiene que soportar cuatro altos tribunales, tolerar sus incoherencias y presenciar sus frecuentes conflictos. El contacto del ciudadano común y corriente con la justicia continúa teniendo lugar a través de oficinas de juzgado, sucias y mal atendidas, muy lejos del Olimpo de los mencionados tribunales. Estos se dedican a labores de más alto vuelo tales como sus entelequias jurídicas, a interferir con los otros poderes del estado, a cogobernar,  llevar a cabo persecuciones políticas y muy frecuentemente a disputas entre sí por atribuciones, privilegios y canonjías. La Corte Constitucional puede paralizar cualquier proyecto por “inconstitucional” y con frecuencia lo hace, lógicamente una constitución que legisla sobre todo lo divino y lo humano tiene suficientes artículos y parágrafos para impedir cualquier iniciativa, independientemente de lo necesaria o urgente que sea.

Por otra parte la Corte Suprema puede declarar “Inexequible” todo lo que no les guste a sus magistrados; el Consejo de Estado puede dilatar cualquier litigio indefinidamente y con frecuencia lo hace. Mientras tanto el País permanece estancado. Además de los mencionados altos tribunales, la Constitución de 1991 creó un organismo muy especial, la Fiscalía, un abultado ente burocrático que opera en forma parecida a como actuaba el Santo Oficio, hace señalamientos, encarcela y luego investiga, esto último con la debida lentitud. Esta especie de Checa se ha convertido en una fuente de atropellos. El Habeas Corpus, derecho  reconocido en el artículo 30 de la mencionada constitución, es ignorado olímpicamente por la Fiscalía. Generalmente la dirigen extraños personajes, poco objetivos, algunos hasta pintorescos. Mucho afán de crear espectáculo y poca seriedad.

Hay dos organismos de control, anteriores a la Constitución de 1991, La Procuraduría y la Contraloría General de la República, son dos fortalezas burocráticas a las cuales alguien denominó las “asustadurías”, se comportan como cortes supremas unipersonales, cuyos directores dada la poca claridad de las respectivas funciones, se inmiscuyen en todo lo divino y lo humano, intervienen en proyectos de obras públicas, en actividades mineras, en política petrolera, en asuntos ambientales, en lo referente a comunidades raciales y hasta en problemas de alcoba. Son pequeños gobiernos que no conciben crear, solamente prohibir y estorbar. Su verdadera función, el control de la corrupción francamente no se nota, pululan las licitaciones amañadas, los contratos que no se cumplen, el nepotismo en la burocracia, los abusos y peculados, pero las denominadas entidades, lo mismo que el Gobierno en general, viven más pendientes de la publicidad y de los titulares de prensa.

Hay más aspectos nefastos en la Constitución de 1991, en el artículo 286 le dan el carácter de entidades territoriales a las reservas indígenas y el artículo 287 agrega lo siguiente:

Las entidades territoriales gozan de autonomía para la gestión de sus intereses y dentro de la Constitución y la ley. En tal virtud tendrán los siguientes derechos:

  • Gobernarse por autoridades propias.
  • Ejercer las competencias que les correspondan.
  • Administrar los recursos y establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones.
  • Participar en las rentas nacionales.
Con lo anterior se les otorgó a los resguardos indígenas atribuciones equiparables a las de los municipios y departamentos. ¿Los sabios constituyentes estaban informados que los resguardos indígenas constituyen más de la cuarta parte del territorio nacional? ¿Sabían que los grupos indígenas reconocidos como tales tienen una población total reconocida que no llega a 500.000 personas? Con todo esto se fomentó el racismo, comunidades exiguas tomaron aires de nacionalidades, un problema que no tenía Colombia, el de minorías desafectas a la nacionalidad, fue germinado y fomentado desde las esferas del estado.  El disparate llegó más lejos, se estableció el absurdo de las consultas, cualquier proyecto gubernamental o privado debe someterse a consultas con las comunidades, por tanto estas proliferaron, no solamente indígenas, también comunidades afro-descendientes o cualquier grupo que vislumbre la posibilidad de lucrarse obstaculizando toda clase de obras, se constituye en “comunidad”. Actualmente centenares de proyectos de infraestructura, minería, petróleo, industria y agroindustria se encuentran paralizados, por obra de las “comunidades”. Naturalmente las “consultas” se han tornado en un sistema de chantajes y exacciones abusivas. Es una extorsión legalizada que está paralizando totalmente el País.

Los constituyentes en su afán de crearle camisas de fuerza a toda clase actividades, incursionaron en un tema que aunque está de moda, es notoriamente carente de rigor científico, el ambientalismo. Los artículos 79 y 80 de la Constitución, estipulan lo siguiente:
Artículo 79. Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines.
Artículo 80. El Estado planificará el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales, para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución. Además, deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados. Así mismo, cooperará con otras naciones en la protección de los ecosistemas situados en las zonas fronterizas.

¡Esto fue como abrir una caja de Pandora! La investigación científica en ciencias naturales brilla por su ausencia, en cambio florecieron los trámites burocráticos ambientales, la ciencia de formulario con sus informes de “impacto ambiental” y toda una serie de requisitos absurdos se volvió un obstáculo más para toda clase de proyectos. Gradualmente se crearon una serie de “parques nacionales”, extensos territorios donde nunca se hizo una evaluación de los recursos de suelo y subsuelo, se volvieron tierra de nadie, intocables para las actividades productivas, se tornaron en un paraíso para las actividades delictivas. Adicionalmente se idearon unas corporaciones regionales dedicadas a una actividad policiva absurda, la cual paralizó cualquier clase de estudios de ciencias naturales, ya que dichas entidades asumieron prerrogativas de decomiso de cualquier material vegetal, animal o mineral. Naturalmente todo esto ha desembocado en corrupción desmedida. No hace mucho  se hizo un análisis acerca de las diez entidades gubernamentales más corruptas, en dicha lista aparecieron tres de dichas corporaciones, una de las cuales, la encabezaba. Además de todo esto, el fundamentalismo ambientalista se dedicó a obstaculizar y sabotear toda clase de proyectos de desarrollo, carreteras, puertos, minas, campos petroleros, agroindustrias, fábricas etc. Todo este absurdo, con el beneplácito del Gobierno y la ingerencia abusiva de ONGs foráneas. Para culminar se creó una “Agencia Nacional de Licencias Ambientales”, la cual desde unos lujosos escritorios capitalinos dictamina la viabilidad de cualquier proyecto en el territorio nacional, protegiendo los pantanos léase “humedales”, las selvas húmedas, los litorales, el bosque seco, los “paramos”, los cañones, las laderas, los desiertos, etc. Prácticamente decretando el fin de toda clase iniciativas y el confinamiento de los colombianos en las ciudades. Los planteamientos  ecológicos se han vuelto francamente delirantes.

Para completar el triste cuadro del progreso nacional, cabe agregar una creación de la Constitución de 1991, la tutela, un recurso que pudiera haber sido importante para poner la ley al alcance de los ciudadanos más desamparados, se convirtió en un peligroso juguete de la rabulería criolla.

Ante todo lo expuesto, cabe pensar que le espera a un país estancado, donde solamente hay comunicación terrestre con dos de los cinco países vecinos, donde no hay red ferroviaria, la producción de acero es inferior a la de Trinidad Tobago, la industria se halla en decadencia, la agricultura en crisis, la minería estancada, una red vial en extremo deficiente  y la delincuencia en auge. ¿Seguir produciendo leyes y decretos absurdos? Valdría la pena crear una cátedra espacial en los colegios, acerca de la historia de Bizancio, para que la juventud pueda visualizar su futuro.

Friday, July 05, 2013

El mito de Hayek

Publicado el 5 Julio, 2013 en Mises Hispano

Como la mayoría de ustedes sabe, yo era de la izquierda durante los últimos años de secundaria y los primeros años en la universidad; y cuando gradualmente fui descubriendo los errores de la izquierda, fui buscando alternativas. Y encontré, por su frecuente presencia en la prensa, a Milton Friedman y Friedrich Hayek, como los antagonistas de principios y alternativas a todo lo socialista. Y de hecho encontré muchos buenos argumentos en sus escritos para combatir la izquierda predominante en ese tiempo.
Y fue a través de Friedman y Hayek que eventualmente descubrí a Mises, y finalmente a Rothbard. Entonces tengo que decir que debo, intelectualmente, algo a Friedman y Hayek. Pero ese no es mi tópico. En vez de eso, quiero analizar por qué ambos, Friedman y Hayek, eran presentados en ese tiempo, hace casi 40 años, e incluso más en estos días—especialmente en Europa, pero también en los EE.UU.—como los opositores más radicales contra la izquierda, mientras, como luego me di cuenta rápidamente y mostraré en breve, Friedman y Hayek son en realidad parte de la izquierda, por supuesto, no de la versión fuerte tradicional marxista de la izquierda, sino de la versión suave, social-demócrata, redistribucionista del socialismo. Y por eso,  desde mi punto de vista, ellos ofrecen cualquier cosa menos una alternativa de principios contra el socialismo y la izquierda. A esto se le puede llamar “el Mito de Friedman y Hayek.” Aquí me dedicaré sólo a la mitad del mito, al Mito de Hayek.
Friedman, de hecho, es más conocido que Hayek. Si uno busca en Google, Friedman tiene casi 30 millones menciones, mientras Hayek tiene 7 millones de menciones. Creo que Friedman es en parte más conocido que Hayek porque es un escritor más claro, y en parte porque es norteamericano, algo que siempre ayuda en estos tiempos, pero me quiero concentrar en Hayek.
Y ¿por qué me quiero concentrar en Hayek? Porque según yo lo veo, Hayek es un pensador más importante, y su fama durará más que la de Friedman. Por un lado, Hayek era mejor economista. Mientras Friedman hasta su muerte en el 2006 seguía cantando loas a Greenspan y Bernanke, mucha gente inspirada por Hayek y por la teoría de Mises-Hayek sobre el ciclo económico había previsto ya la gran recesión que venía—y que aún continúa. Pero aún más importante, porque Hayek, como europeo del mundo viejo, claramente tenía mejor y más amplia educación. Mientras Friedman era un economista-economista, Hayek era un verdadero intelectual, bien leído no sólo en economía sino en historia intelectual, psicología, filosofía, sociología y leyes. Pero no es su economía técnica lo que los hizo famosos, sino sus excursiones en el campo de la teoría política. Por eso me concentraré en Hayek como teórico político, y específicamente en su Constitución de la Libertad y en sus tres volúmenes de Ley, Legislación y Libertad que generalmente son consideradas las contribuciones más importantes de Hayek al campo de la teoría política.
Primero quiero mostrar que a pesar de varias cosas interesantes que pueda decir, Hayek es un pensador fundamentalmente confundido y desordenado. Esto se hace claro cuando revisamos sus definiciones y elaboraciones sobre el concepto de libertad y coerción.[1]
Hayek define libertad como la ausencia de coerción, hasta allí todo bien; sin embargo, contrariamente a una gran tradición de pensamiento liberal clásico, él no define coerción como la amenaza o iniciación de violencia física contra la propiedad o persona. Él no la define como un ataque contra la propiedad legítimamente adquirida mediante apropiación originaria, produc­ción o intercambio voluntario. En vez de eso, él da una definición cuyo único mérito es su ambigüedad y poca claridad.
Por coerción “queremos decir el control del ambiente o circunstancias de una persona por parte de otra que, para evitar un mal mayor, es forzada a actuar no siguiendo sus propios planes, sino para servir los fines de otro.” O “coerción ocurre cuando las acciones de un hombre son hechas para satisfacer la voluntad de otro hombre, no para él mismo sino para los propósitos del otro.”[2] Y Libertad es “un estado en el que cada persona puede usar su propio conocimiento para sus propósitos.”[3] Ahora, lo que uno inmediatamente nota en esta definición de libertad y coerción es que no dicen nada respecto a “acciones,” “escasez,” “bienes” y propiedad; en vez de eso, coerción se refiere a configuraciones específicas de deseos subjetivos, o planes, o planes que entran en conflicto, o pensamientos, o pensamientos que entran en conflicto, y expectativas; luego—con estas descripciones subjetivas, términos subjetivos—tal definición es inútil por las siguientes razones.
Primero, es completamente inútil como guía para la acción, esto es, es inútil para responder a la pregunta “¿qué estoy permitido a hacer aquí y ahora si no quiero cometer un acto coercitivo?” Porque en general no conozco la voluntad o los planes de otros, y en cualquier caso, conocer los planes de otros sería absolutamente imposible; incluso si quisiera, nunca podría saber, en el punto de partida de mi acción, si lo que estoy planeando hacer implica un acto coercitivo contra alguien. Pero, los individuos, obviamente, deben estar permitidos de actuar de forma correcta antes de conocer los planes de los demás. Y para que esto sea posible, el criterio para distinguir libertad por un lado, y coerción por otro lado, debe ser un criterio objetivo; debe hacer referencia a un evento que posee una descripción física y sobre cuyo resultado el actor debe poseer control físico.
Segundo, la definición de Hayek también es inútil como criterio retrospectivo de justicia, esto es, no puede responder a la pregunta ¿es justificada la acusación de A contra B? o ¿quién es culpable y quién es inocente? o ¿qué tipo de compensación o castigo es adecuado? Dado que la definición de Hayek no contiene ningún criterio físico intersubjetivamente comprensible, sus juicios son completamente arbitrarios. Los criterios de Hayek sobre liberad y coerción son compatibles con prácticamente toda situación física real. No pueden, sin embargo, hacer distinciones reales en el mudo real.
Correspondientemente confusos y contradictorios son, entonces, los intentos de Hayek de aplicar sus definiciones. Al aplicar sus definiciones, Hayek, por un lado llega a la conclusión que el inicio o la amenaza de violencia física constituye coerción, bien. “Coerción ocurre cuando bandas armadas de conquistadores hacen que los súbditos trabajen para ellos, cuando mafiosos organizados imponen cupos a cambio de ‘protección,’ ”[4] y así por el estilo; bien. Por el otro lado, él clasifica actos de amenaza o iniciación de violencia física, tales como el servicio militar obligatorio, o impuestos, como no-coercitivos, siempre y cuando la víctima de tales agresiones hubiese esperado el resultado y se hubiese ajustado a la situación. Decir eso es una atrocidad. Mencionaré esos pasajes más adelante.
Además, por un lado, Hayek identifica violencia física con coerción; y por otro lado, no acepta la ausencia de violencia física o daños como criterio de no-coerción: “la amenaza de fuerza física no es la única forma en que la coerción puede ser ejercida,”[5] incluso si A no ha cometido agresión física contra B o su propiedad, puede ser culpable de coerción. Según Hayek ese es el caso cuando A es culpable de ayuda omitida respecto a B, esto es, cuando no ha dado a B los bienes y servicios que B esperaba de él y que consideraba como “crucial para mi existencia o preservación de lo que yo más valoro.”[6]
Ahora, Hayek dice que sólo hay un pequeño número de casos que se ajustan a ese criterio. Él da dos ejemplos: el dueño de una mina en un pueblo minero, que decide despedir un trabajador, supuestamente comete un acto de coerción;[7] y de igual forma es supuestamente coercitivo que el dueño de la única fuente de agua en un desierto no quiere vender su agua, o si rechaza venderla al precio que los otros consideran justo.[8]
Ahora, debe ser obvio, se requiere poca imaginación para entender que el criterio de Hayek incluye todos los casos. Cualquier acción pacífica que una persona pueda hacer puede ser interpretada por otros como coerción, porque toda actividad es al mismo tiempo, siempre, la omisión de innumerables actividades alternativas que él podría haber hecho, y toda omisión se convierte en coerción cuando al menos una persona reclama que la ejecución de lo que él no ha hecho, la ejecución de la omisión, era “crucial para la preservación de lo que yo más valoro.” En cualquier caso, ambas, ayuda omitida y violencia física, son categóricamente definidas como coerción, sin embargo, entonces obviamente, contradicción inescapables se presentan. Si la omisión de A constituye coerción hacia B, entonces obviamente B debe poseer el derecho de defenderse contra la coerción de A. Pero la única defensa de B es que pueda usar violencia física contra A, que ha omitido hacer ciertas cosas. Pero entonces, actos de violencia física ya no serían clasificados como coerción. En vez de eso, la violencia física sería defensa. Y en este caso, coerción sería la negación pacífica de entrar en intercambio; y también sería coerción si alguien trata de defenderse contra un intercambio forzoso impuesto sobre él. Por otro lado, si la violencia física fuese definida como coerción, entonces B no estaría permitido a defenderse de las omisiones de A. Y si B de todas formas trata de hacerlo, entonces el derecho a defenderse recaería en A. Pero en este caso, por supuesto, las omisiones no constituirían coerción. Contradicciones terribles.
Ahora, de esas contradicciones conceptuales emerge la absurda tesis de Hayek sobre la inevitabilidad de la coerción, y su correspondiente, igualmente absurda justificación del gobierno. “La coerción, sin embargo, no puede ser evitada totalmente porque la única forma de prevenirla es con la amenaza de coerción. La sociedad libre ha resuelto este problema otorgando el monopolio de violencia al Estado, y tratando de limitar el poder del Estado a casos donde se requiere limitar la coerción en manos de agentes privados.”[9] Ahora, de acuerdo a ambas definiciones de coerción de Hayek, esa tesis no tiene sentido. Si ayuda omitida representa coerción, entonces coerción en forma de violencia física, se vuelve necesaria y no sólo inevitable. Pero, si la iniciación y amenaza de violencia física se define como coerción, entonces sí puede ser evitada. Primero, porque cada persona posee control sobre si atacará, o no, físicamente a otra persona. Y segundo, porque cada persona tiene derecho a defenderse con todos sus medios contra el ataque físico de otro. Es sólo inevitable que, siempre y cuando exista agresión física, también habrá necesidad de defensa física. Pero la inevitabilidad de violencia defensiva no tiene nada que ver con la supuesta inevitabilidad de la coerción, a menos que uno confunda la diferencia categórica entre ataque y defensa, y afirme que la amenaza de defenderse uno mismo en el evento de un ataque sea lo mismo que una amenaza de ataque. Ahora, si la violencia física es prohibida, entonces, de eso sigue que uno está permitido a defenderse contra ella. Es absurdo clasificar ataque y defensa bajo la misma rúbrica de coerción. Defensa es a coerción, lo que el día es a la noche.
De la inevitabilidad de la defensa no se desprende ninguna justificación para el monopolio gubernamental de la coerción. Al contrario, un gobierno no es de ninguna manera simplemente un monopolio de defensa que ayuda a los individuos privados a evitar gastos en defensa de otra forma inevitables, porque el gobierno tiene obviamente que cobrar impuestos a la gente para tener los medios para defender a otra gente; y el monopolio de coerción del gobierno incluye, en particular, el derecho del Estado a usar violencia contra ciudadanos privados, y la obligación complementaria, por parte de los ciudadanos, a no defenderse de los ataques del gobierno. Pero ¿qué tipo de justificación para un gobierno es eso de que si una persona se rinde incondicional­mente a un atacante, puede ahorrar gastos de defensa de otra forma inevitables?
Ahora, sobre el tema de las funciones del gobierno. Según Hayek, el gobierno es necesario no simplemente hacer cumplir las leyes y organizar la defensa contra enemigos externos, sino que en una sociedad avanzada el gobierno debe usar su poder de recaudar fondos mediante el cobro de impuestos para proveer un número de servicios que por diferentes razones no puede ser proveídos, o no pueden ser proveídos adecuadamente, por el mercado.
Ahora, como en todo momento hay un número infinito de bienes y servicios que el mercado no puede proveer, Hayek da al gobierno prácticamente un cheque en blanco. Entre tales funciones están: protección contra la violencia, epidemias, desastres naturales como inundaciones y avalanchas; pero también varias de las amenidades  que hacen tolerable la vida en una sociedad moderna: carreteras, medidas estandarizadas de medición, y varios tipos de información  que van desde registros de tierras, mapas, estadísticas, hasta la certificación de calidad de ciertos bienes y servicios ofrecidos en el mercado.
Funciones adicionales del gobierno son: asegurar un ingreso mínimo para todos; el gobierno debe distribuir sus ingresos de tal forma que pueda gastar cuando la inversión privada es lenta; financiar las escuelas y la investigación; hacer cumplir la regulaciones de los edificios y viviendas, y las regulaciones alimentarias; debe encargarse de la certificación de ciertas profesio­nes; regular la restricción de la venta de ciertos bienes peligrosos, como armas, explosivos, venenos y drogas; así como regulaciones sanitarias y de salud en el proceso productivo; y el aprovisiona­miento de teatros, parques de deportes, y así por el estilo—prácticamente no se le escapa nada; y debe hacer uso de su poder de dominio eminente, esto es, de expropiación, para mejorar el bienestar común. También considera que hay ciertas razones para creer que con el incremento general en riqueza, y de la densidad de la población, la parte de todos los bienes que pueden ser satisfechos sólo por la acción colectiva seguirá aumentando. Aún más, el gobierno debe implementar un sistema extensivo de seguro obligatorio, supuestamente coerción para evitar mayor coerción; viviendas subsidiadas es una posible tarea para el gobierno; y también, el planeamiento y la regulación de zonas en la ciudad son consideradas funciones apropiadas del go­bierno, siempre y cuando la suma de las ganancias sea mayor que la suma de las pérdidas—sólo Hayek sabe cómo calcular eso. Y finalmente, el aprovi­siona­miento de las oportunidades para la recreación, la preservación de la belleza natural, o sitios históricos, o el interés científico, parques naturales, reservas naturales, etc. son también legítimas tareas del gobierno.[10]
En adición a eso, Hayek insiste que reconozcamos que es irrelevante qué tan grande es el gobierno, o si crece y qué tan rápido crece; lo único que importa es que las acciones del gobierno satisfagan ciertos requerimientos formales. “Es el carácter, en vez del volumen, de la actividad del gobierno, lo que es importante.”[11] El cobro de impuestos, y el porcentaje de impuestos, para Hayek no es un problema. Los impuestos, y de igual forma el servicio militar obligatorio, pierden su carácter de medidas coercitivas si son, “cuando menos, predecibles, y se hacen cumplir sin tener en cuenta de cómo el individuo, de otra forma, hubiera empleado su energía. Esto les quita la naturaleza maligna de coerción. Si la necesidad conocida de pagar cierto monto de impuestos se vuelve la base de todos mis planes, si un periodo de servicio militar es una parte predecible de mi carrera, entonces puedo seguir un plan general de vida que yo mismo he elaborado y ser tan independiente de la voluntad de otra persona como los hombres han aprendido a ser en la sociedad.”[12] Así, si tú sabes que serás esclavizado por veinte años, te puedes ajustar a eso; si sabes que los impuestos son el 90% y te puedes ajustar a eso, entonces eso no es coerción. ¿Qué tan ridículo se puede ser?!
Ahora debe ser claro en este punto que la afirmación de que Hayek es un libertario radical, un liberal radical, y un oponente de principios contra la izquierda, es plenamente ridículo. Luego, la pregunta que surge es, ¿cómo es que este mito existe? Voy a especular.
La respuesta más obvia es que los periodistas y los medios de comunicación que propagan esos mitos simplemente no saben de lo que están hablando, y que unos copian lo que otros dijeron antes. Pero eso, a pesar de que hay cierta verdad en ello, no explica cómo ese mito puede aparecer en un primero momento, y por qué es tan persistente; alguien debe estar interesado en ese mito y su persistencia. Permítanme sugerir otra posible explicación.
Pónganse en el lugar de la izquierda igualitaria dominante de todos los partidos políticos—y no hay partidos que no sean de izquierda en estos días. ¿Qué harían para mantener, o incluso mejorar, su posición dominante, en vista del hecho de que no pueden lograr uniformidad completa y total en la opinión pública?
Yo haría algo así: primero, identificaría los oponentes más peligrosos que tiene la izquierda, y los excluiría tanto como pueda del discurso público ignorándolos, no mencionándolos, y haciendo que no puedan alcanzar ninguna posición de influencia. Antes de la internet, eso era comparativamente fácil de lograr. Mises y Rothbard, por ejemplo, que son tales peligrosos individuos eran raramente mencionados y era extremadamente difícil encontrar sus libros en las bibliotecas, o incluso saber de su misma existencia. Segundo, trataría de delimitar el rango del discurso legítimo, educado y civilizado, identificando ciertos individuos prominentes que yo pueda presentar como enemigos peligrosos, pero que en realidad tienen ideas confusas y que carecen de principios suficientes, que puedo fácilmente debatir y atraparlos en contradicciones constantes y concesiones a mi propias metas programadas de izquierda. Esto me hace parecer tolerante, y de “mente abierta,” por supuesto. Y siempre puedo ganar un debate, señalando que incluso esos enemigos están de acuerdo con mis premisas fundamentales. Todos ustedes conocen esas estrategias. Típicamente toman la forma de: “pero incluso Hayek y Friedman admiten esto, y no niegan eso; ¿qué más se puede decir?! ellos son ya los enemigos peligrosos; decir más, es absolutamente imposible!”
Y respecto a esos tales llamados enemigos—elegidos por la izquierda como los oponentes oficialmente aprobados, los enemigos que la izquierda ama odiar. Ellos ganan prominencia, respeto, y se vuelven ellos mismos parte del establishment, con acceso no sólo a los medios de comunicación, sino a los más altos rango del poder estatal. Así tenemos a Hayek y Friedman, y Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Y otra clave: Helmut Schmidt, el canciller social-demócrata de Alemania en esos tiempos, en el cumpleaños número 80 de Hayek le escribió un telegrama diciendo “ahora todos somos hayekianos,” y eso era lo que realmente sentía, así era! Luego, esa gente se convierte en los invitados favoritos en todo tipo de reuniones oficiales y conferencias; y de hecho si ustedes observan las conferencias de los hayekianos y friedmanianos en estos días, verán que son regularmente auspiciados o co-auspicia­dos por diferentes organismos gubernamentales y funcionarios. Y ellos y sus seguidores devuelven los favores a la izquierda participando en las prácticas exclusionarias contra los enemigos reales, genuinos y peligrosos de la opinión pública dominante de izquierda.
Ciertamente Hayek y Friedman, pero también muchos de sus seguidores, conocen a gente como Mises y Rothbard, pero si es que acaso los mencionan en algo, típicamente dicen unas cuantas cosas buenas seguidas rápidamente  de muchos comentarios negativos. Hayek, por ejemplo, menciona a Rothbard en un par de pies de página, en total, en todas sus obras. Y en el prefacio del libro de Mises,Socialismo, y en las Memorias de Mises, Hayek dice que Mises había cambiado sus forma de pensar y que había renunciado a su racionalismo excesivo, aunque absolutamente no hay nada que muestre ese cambio en Mises. Y Friedman, siempre ignoraba y trataba de burlarse de Mises, quien se había referido a él y a su gente, en la Sociedad Mont Pelerin, como nada sino “un manojo de socialistas.” El mismo tipo de calificaciones ustedes pueden encontrar en los líderes de la Fundación Hayek de Alemania. Hayek es alabado como el más grande filósofo y economista de la libertad en el siglo veinte, y tal vez de toda la historia humana; y Murray Rothbard: unos pocos comentarios halagadores, buen economista… pero todo lo que dice termina en absurdo. Sin dar ninguna explicación de cuál es ese absurdo. El estilo siempre es el mismo: lo reconoces, dices una palabra bonita, pero en la siguiente línea dices “pero básicamente son unos pobres locos.”
En cualquier caso, lo que los friedmanianos y los haye­kia­nos, e incluso más sus actuales seguidores, estos días, en vez de juntarse con extremistas maleducados y ana­r­quis­tas, como Mises y Rothbard y sus asociados, prefieren asociarse con políticos de alto rango, con banqueros centrales y con proselitistas de la guerra; miren simplemente las reuniones de la Sociedad Mont Pelerin, y verán esos grupos de gente. Hubo otra conferencia sobre Hayek en Obergurgl, Austria, el conferencista principal fue Václav Klaus, que estuvo a favor de los Decretos de Benes, que expropiaron a los alemanes en la entonces Checoslovaquia, y los otros dos conferencistas principales son gente que trabajan para el Banco de Inversiones Europeo y la cabeza de un banco austriaco bien conectado al gobierno. Ese es el tipo de conferencias que los hayekianos organizan.
Ahora, ¿qué hacer entonces? Debemos decir las cosas como son. Y en la era de la internet, no es posible ignorarnos completamente.  Así romperemos esta alianza dañina entre la izquierda dominante y su oposición radical de libre mercado oficialmente designada y aprobada. Sin duda, esto nos traerá la animadversión de los líderes del movimiento hayekiano y friedmaniano, pero también hace posible ganar los espíritus confundidos de esos movimientos, que encontraron a Hayek y Friedman primero, pero que también ven que hay problemas con ellos, y que buscan una salida.
¿Y qué debemos decir? Aquí utilizaré las palabras de Rothbard. Antes de que La Constitución de la Libertad fuese publicada, el manuscrito fue enviado a Rothbard. Y Rothbard escribió dos memos sobre el manuscrito. Uno fue una crítica página a página, que fue enviado al mismo Hayek—no creo que Hayek adoptara algo de eso. El segundo fue un memo interno enviado a Volker Fund, que pagaba el salario de Hayek en esa época, y básicamente pedía que cortaran los fondos a Hayek. Mencionaré la primera oración y luego el último párrafo del memo interno que Rothbard envió. “La Constitución de la Libertad de F.A. Hayek, es sorprendente y angustiosamente un libro extremada malo, y yo diría hasta maligno.” Esa es la primera oración. Ahora el último párrafo:
“Esa, entonces, es la fachada que F.A. Hayek presentará al mundo en su Constitución de la Libertad. Una fachada que si yo fuese un joven interesado por primera vez en asuntos políticos, y leyera esto como el mejor producto de la “extrema derecha” [Murray se refiere aquí al movimiento libertario como la extrema derecha] yo me convertiría en un ferviente seguidor de la izquierda inmediatamente, y creo que así harían todos. Por eso considero que es un libro peligroso y por eso creo que los de la derecha deben atacar este libro con mucha vigorosidad cuando aparezca, en lugar de lo que estoy seguro ellos harán: aplaudirlo como muchos otras focas amaestradas. Porque (1) Hayek ataca el laissez-faire, y ataca o ignora a los verdaderos libertarios. Por tanto, creando la línea “incluso Hayek admite…” y (2), su argumento está basado en un menoscabo o relego de ambos razón y justicia, de tal forma que cualquiera interesado en razón o justicia tenderá a oponerse al libro completo. Y debido a la gran prominencia de Hayek en el mundo intelectual, cualquier falla de los de extrema derecha en atacar el libro, con el vigor implacable que merece, sin duda perjudicará la causa de la derecha que todos nosotros consideramos querida.”[13]
Y lo mismo se aplica a Friedman; el caso de Friedman es incluso peor que el de Hayek. Muchas gracias.

[1]Consultar  Murray Rothbard. “F.A. Hayek and the Concept of Coercion,” en The Ethics of Liberty(New York: New York University Press, 1998) pp. 219.  http://mises. org/rothbard/ethics.pdf
[2]F.A. Hayek, The Constitution of Liberty, The Definite Edition. En The Collected Works of F.A. Hayek. Vol. 17Hamowy Ronald, Ed. (London: Routledge, 2011) pg. 199.
[3]F.A. Hayek, Law, Legislation and Liberty, Vol. 1 (Chicago: University of Chicago Press, 1973), pp. 55-56.
[4]F.A. Hayek, The Constitution of Liberty, The Definite Edition. En The Collected Works of F.A. Hayek. Vol. 17Hamowy Ronald, Ed. (London: Routledge, 2011) pg. 204.
[5]Ibid, pg. 202.
[6]Ibid, pg. 203.
[7]Ibid, pg. 204.
[8]Ibid. pg. 203.
[9]Ibid, pg. 71.
[10]Ver, Part III “Freedom in the Welfare State.” F.A. Hayek, The Constitution of Liberty, The Definite Edition. En The Collected Works of F.A. Hayek. Vol. 17Hamowy Ronald, editor. (London: Routledge, 2011).
[11]Ibid, pg. 331.
[12]Ibid, pg. 210.
[13]Rothbard, Murray. “Confidential Memo on F.A. Hayek’s Constitution of Liber­ty.” En Murray N. Rothbard Vs The Philosophers, Unpublished Writings on Hayek, Mises, Strauss and Polanyi. Modugno, Roberta, Ed. (Auburn, Al.: Ludwig von Mises Institute, 2009) Pg. 61.http://mises.org/document/4983/

Traducido del inglés por Dante Bayona.